¿Has ido al supermercado con hambre? Probablemente no sea una buena idea

¿Te ha sucedido alguna vez que vas al supermercado con es estómago vacío y terminas con el carro lleno de “extras” que no necesitabas?

Bueno, un estudio de la Universidad de Utrecht indica que cuando las personas están hambrientas toman decisiones impulsivas y tienden a comprar más comida de la necesaria o bien se dejan tentar por sabores adictivos comprando comida poco saludable pero que les entrega satisfacción inmediata, pudiendo sabotear fácilmente tus esfuerzos por mantener un peso adecuado.

Otro estudio de la Universidad Cornell econtró que los compradores hambrientos no compran más comida que los demás, pero sí compran la comida equivocada ya que adquieren un 23% más de comida chatarra procesada pobre en nutrientes y alta en calorías (usualmente productos que puedes consumir de inmediato como papas fritas, galletas o cereales). La misma investigación demostró que apenas unas pocas horas sin comer afecta tu juicio de compra y si este comportamiento se repite a diario terminarás con la despensa de tu hogar llena de opciones no saludables, afectando tu salud y la de toda la familia.

Pero las malas noticias no terminan aquí. Comprar con hambre te lleva a gastar más dinero y no necesariamente en comida. La investigación de la Universidad de Minnesota demostró que el tener hambre y querer comer hace pensar en “obtener productos” y estos pensamientos te ponen como consumidor en modo “adquirir cosas en general” incluso aquellas que no son comida como ropa o tecnología en el supermercado.

Sin embargo un estudio reciente trató de hallar la forma en que esta conducta impulsiva podría utilizarse a favor para realizar elecciones saludables. Al momento de comprar, a una parte de los participantes se les influenció con información indicando que los compradores anteriores habían escogido mayormente opciones saludables; de ésta forma se mitigó el efecto de tomar decisiones equivocadas, a pesar de tener hambre, ya que ellos escogieron mejores alimentos. El estudio publicado en el International Journal of Obesity obtuvo resultados similares, ya que al entregar un folleto sobre dieta saludable en el supermercado antes de la compra, las personas redujeron en un 75% la adquisición de comida procesada. Lo anterior demuestra que el entorno el que influye en la compra de comida y por tanto se pueden promover conductas de autocontrol. Lamentablemente el panorama que ocurre es supermercados es bastante diferente y te ofrecen más bien un ambiente hostil poco saludable (es cosa de fijarse en los letreros y en cómo intentan que incluso en la fila para pagar te tientes con cosas poco saludables que están en las estanterías de la caja).

Ahora que tienes toda esta información a mano repite conmigo “no iré más de compras cuando no haya comido bien” y “haré caso omiso a la publicidad en el supermercado” jejeje.

Escribir un comentario